• Mié. Ene 19th, 2022

Sí quieres saber de algún tema en especial, escríbenos, aquí el tema de hoy… ‘Cómo una relación se vuelve violenta’

Dic 9, 2021

Dos almas se engañan a sí mismas pensando que está sano su amor cuando en realidad está enfermo: no me ama bien quien me grita, me desprecia o hiere

Todo puede cambiar de forma sutil en la vida, en el amor. El amor que está enfermo no se enferma de un día para otro.

El alma que abusa no comienza abusando el primer día. Hay una cadencia, un tiempo, una tendencia, un devenir pausado, a veces vertiginoso.

Dos almas se engañan a sí mismas pensando que está sano lo que está enfermo. Uno, queriendo amar, retiene y controla a la persona amada. Y el otro, también herido, se siente amado en ese control y siente que Dios es bueno con la vida que le regala.

Signos de un amor enfermo

ZŁOŚĆ

Pero luego ese controlse torna desprecio e ira ante pequeños contratiempos. No me ama bien quien me grita, me desprecia o hiere.

No me ama como Dios me ama quien no me admira, me ignora como castigo, no me trata como lo más preciado que le ha podido pasar en su vida.

No me ama bien quien no me deja ser libre, ser yo mismo, manifestar mis deseos o exponer mis pretensiones. Decir lo que quiero, hacer lo que necesito, ser fiel a mí mismo sin cortapisas.

No me ama bien quien no acepta nunca mis puntos de vista, reprime mis más leves sueños y deseos y descalifica como necias mis pretensiones.

No me ama quien no me valora, quien no me defiende ante otros, quien no me ensalza al hablar de mí a terceros.

No me ama bien quien me ridiculiza y trata con desdén. Quien no aprecia mis logros y no se alegra con mis conquistas. Quien no me deja buscar mis propios caminos y no se une a mis proyectos haciéndolos suyos.

No me ama bien quien no sueña conmigo sueños comunes, compartidos. No me ama bien quien me hace daño aunque me repita mil veces que es por mi bien y que me ama.

No es mi culpa

PRZEMOC DOMOWA

Sé que no es culpa mía que quien me ama no sepa amarme. No soy culpable de nada aunque lo sienta.

Yo no puedo cambiar a quien me ama ni ayudarlo porque no tengo fuerzas, ni los medios para hacerlo.

En esos momentos en los que me siento herido quiero comprender que no me ama bien todo el que me dice que me ama con locura.

no me construye cualquieramor sino sólo un amor sano, un amor que Dios ha sembrado en otros corazones para liberarme y hacerme crecer.

El amor más parecido al de Dios es el que quiero vivir yo y recibir como don en mi vida.

No siempre lo consigo porque estoy herido por dentro. No siempre lo vivo porque no me han enseñado bien a amar.

Darse cuenta de que no es amor

Pero quiero darme cuenta cuando mi amor está enfermo y detener ese camino sutil que me lleva a la violencia, al sometimiento, a la anulación, al dolor y a la soledad más absoluta.

Todo empieza de forma sutil hasta que un día estalla el miedo. Es en ese momento en el que dejo de mirarte con paz, me asustan tu mirada, tus silencios, tus palabras. Y tus amenazas me paralizan porque no quiero perderte.

Cuando te cambian esos ojos, cuando tu voz se altera, cuando dejas de estar tranquilo por algo insignificante que yo he hecho o he dejado de hacer.

En esos momentos surge el miedo con sutileza dentro de mí. Raspando el alma, helando la sangre, deteniendo el pulso, ahogando la respiración.

Miedo y aislamiento

No sé por qué el miedo reemplaza al amor a partir de un momento. Ya no hago las cosas por amor. Ya no. Ahora he puesto el miedo en su lugar.

Hago las cosas para que no te enojes conmigo, para que no me grites, para que no te canses de mí y no me dejes, para que no me insultes ni me amenaces.

Todo fue tan sutil en ese comienzo en el que todo era ternura y aceptación…

Yo mismo subí a una torre donde vivo aislado. Yo mismo subí y ahora no sé cómo se sale, cómo se escapa de estos barrotes que me retienen.

Subí escalón por escalón siempre con promesas vanas de volver a empezar de cero, de cambiar y ser más cariñoso, más tierno.

Lo que permite que cambien las cosas

Con la promesa de mejorar, de iniciar una nueva vida, una nueva relación, un punto de partida lejano en el horizonte.

Para acabar después cayendo en lo mismo. Las mismas maneras, el mismo desprecio.

Siento que la desesperación no me deja respirar. La amenaza se cierne sobre mi garganta. La angustia ante lo que no puedo controlar ni cambiar.

¿Cómo he llegado hasta aquí? Me lo pregunto una y otra vez cuando recuerdo esa historia bonita de amor.

Pensé que era un amor libre que liberaba, un amor que ensalzaba, un amor sano y puro.

Todo fue lento, calmado, constante, continuo. Así de sencillo. El amor enfermo se enferma lentamente. Y todo va cambiando de forma muy suave.

Darme cuenta a tiempo es lo que hace posible que todo mejore. No merezco el desprecio, ni la violencia, ni las cadenas.

El amor verdadero me hace libre. Y si no es así no es un amor verdadero. Aunque yo me crea que sí lo es.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *