– Lo local: justicia bajo sospecha y descomposición institucional
– Lo estatal: libros ideologizados y una decisión incómoda pero firme
– Lo nacional: el costo de normalizar perfiles cuestionables
– Lo internacional: diplomacia festiva, resultados inexistentes
Hay un punto donde el discurso deja de ser ideología y se convierte en consecuencia. Y hoy, en lo local, estatal, nacional e internacional, las decisiones impulsadas y aprobadas por Morena están mostrando su verdadero impacto. No en los discursos, es en la realidad.
Porque gobernar no es reformar por mayoría, sino, es asumir los costos cuando esas reformas fallan.
Lo local: justicia bajo sospecha y descomposición institucional
El escándalo del Crematorio Plenitud en Ciudad Juárez no solo es una tragedia moral; es una prueba de cómo el sistema está fracturado. El juez que liberó al propietario, vinculado políticamente a Movimiento Ciudadano, construyó una ruta jurídica que terminó favoreciendo al acusado.
¿Legal? Tal vez.
¿Ético? Cuestionable.
¿Confianza ciudadana? Por los suelos.
El fiscal César Jáuregui reaccionó de inmediato y anunció apelación. Pero el daño ya está hecho: cuando un caso de esa magnitud termina con liberaciones polémicas, el ciudadano no piensa en tecnicismos. Piensa en impunidad.
Y aquí es donde las reformas judiciales federales promovidas por Morena entran en el ojo del huracán. Cuando debilitas contrapesos, cuando politizas estructuras y cuando concentras poder, el mensaje que baja es uno: la ley depende de quién la interpreta.
Lo estatal: libros ideologizados y una decisión incómoda pero firme
En Chihuahua, la gobernadora Maru Campos decidió frenar la distribución de libros de texto federales señalados por errores y carga ideológica. La polémica gira en torno a la gestión de Marx Arriaga, quien ha sido acusado de imponer contenidos sin suficiente revisión técnica.
Aquí la pregunta no es partidista. Es simple:
¿Quién debe definir lo que leen nuestros hijos?
¿El debate académico o la línea política?
Cuando una reforma educativa se impone sin consenso, los estados reaccionan. Y eso no es rebeldía; es defensa institucional. El problema es que las decisiones centralizadas de Morena han provocado más confrontación que mejora educativa.
Lo nacional: el costo de normalizar perfiles cuestionables
A nivel nacional, los escándalos municipales vinculados a Morena ya no son excepción, son patrón. El caso del alcalde de Tequila es otro ejemplo de cómo decisiones partidistas equivocadas terminan afectando a la población.
Cuando se postulan perfiles con antecedentes dudosos, cuando se prioriza lealtad sobre capacidad, el resultado es predecible: gobiernos locales débiles, señalados y alejados de la gente.
Y el problema no es solo del municipio. Es del partido que avala, respalda y defiende esas candidaturas.
Lo internacional: diplomacia festiva, resultados inexistentes
Mientras en México se presume combate a la corrupción, en el extranjero los casos emblemáticos se desmoronan. Karime Macías obtuvo asilo en el Reino Unido, frenando su extradición pese a acusaciones por desvío millonario.
Las críticas apuntan a fallas en el manejo diplomático y en la coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores. Y aquí surge el cuestionamiento de fondo: ¿de qué sirve repartir embajadas como premio político si no se traduce en eficacia jurídica?
La política exterior no es pasarela social ni agenda de eventos culturales. Es defensa de los intereses nacionales. Y cuando se falla en procesos clave, el mensaje es devastador: la narrativa anticorrupción no trasciende fronteras.
