En política hay algo más poderoso que cualquier spot: la percepción ciudadana. Y hoy, esa percepción le está pasando factura al alcalde de Ciudad Juárez.
La más reciente evaluación de la encuestadora RUBRUM lo coloca con calificación reprobatoria entre los alcaldes de Morena. De 62 evaluados, aparece en el lugar 28 en trabajo y desempeño; 35 en servicios públicos; 32 en percepción de seguridad; y apenas 22 en cercanía con la ciudadanía. No está en el top 20 en ningún rubro. No lidera en nada.
No destaca en nada. Y eso es demoledor políticamente.
Hace apenas semanas se presumía una revista nacional donde Juárez aparecía “entre lo mejor”. Un escaparate brillante, fotografías cuidadas, narrativa optimista. Pero la realidad es otra: una cosa es pagar por imagen y otra muy distinta es ganarse la aprobación ciudadana.
La encuesta mide lo que verdaderamente pesa en la vida diaria:
• Seguridad
• Servicios y baches
• Infraestructura
• Cercanía real
Y ahí es donde el gobierno municipal no está sacando las cosas a flote.
Juárez no vive en la portada de una revista; vive en calles deterioradas, colonias con servicios deficientes y una inseguridad que no termina de ceder. La percepción no baja por casualidad. Baja cuando el ciudadano siente que el gobierno está más ocupado en el reflector que en resolver.
Aquí hay un segundo problema: la estrategia de Comunicación Social.
Millones invertidos en imagen y narrativa… pero incapaces de sostener la percepción positiva. Si con ese presupuesto no logran posicionar resultados reales, el problema no es solo de forma, es de fondo. Porque ni siquiera han podido vender sus propias obras.
Cuando una administración presume más de lo que transforma, el desgaste llega. Y cuando el desgaste coincide con aspiraciones mayores —como una eventual candidatura a la gubernatura— el escenario se vuelve frágil.
No sería la primera vez que un proyecto político se diluye por percepción negativa. Ya ocurrió en el pasado. Y hoy los números lo vuelven a poner en un hilo.
La lección es clara:
• La imagen no sustituye resultados.
• La propaganda no tapa baches.
• La narrativa no reduce la inseguridad.
Morena prometió gobiernos distintos. Pero en Ciudad Juárez, la evaluación ciudadana dice otra cosa: rezago en servicios, rezago en seguridad y una administración que no logra destacar frente a otros municipios del mismo partido.
En política, subir puede depender de una campaña. Pero sostenerse depende de gobernar bien.
Y hoy, la percepción indica que el gobierno municipal está perdiendo esa batalla.
