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Tomen nota, no se agüiten… La diferencia entre las amistades que duran y las que acaban

Nov 18, 2021

El mundo actual necesita personas que no renuncien a vivir amistades verdaderas

Aristóteles (384/383-322 a.C.), en Ética a Nicómaco, afirma que la amistad, aunque sea necesaria para la vida y el ser humano no pueda prescindir de ella, puede constituirse sobre dos motivos accidentales que no permiten que sea duradera: el placer o la utilidad.

«Los que aman a causa de la utilidad, aman por lo que es bueno para ellos mismos, y los que aman a causa del placer, aman en virtud de lo que es agradable para ellos, y no por la persona en sí misma por lo que es, sino siempre que le sea útil y le proporcione placer. Por eso, estas amistades son accidentales; de hecho, el amado no lo es por lo que es sino por aquello que ofrece, un placer. Por lo tanto, amistades así terminan fácilmente, pues las personas no permanecen iguales, y cuando ya no son placenteras y útiles, termina la amistad. Lo que es útil no dura, sino que cambia según las circunstancias. La razón por la que eran amigos desaparece, la amistad se disuelve, porque la amistad existía en función de esta utilidad».

Jóvenes

Esas características, según Aristóteles, se encuentran frecuentemente en la amistad entre los jóvenes, que por eso son muchas veces volubles y fugaces:

«La amistad de los jóvenes, por otro lado, parece buscar el placer, ellos son guiados por la emoción y buscan por encima de todo lo que les agrada y lo que tienen inmediatamente frente a los ojos, pero con el pasar de los años, los placeres cambian. Es por eso que hacen y deshacen amistades rápidamente: su amistad cambia por el objeto que les parece agradable, y ese placer cambia muy rápidamente […]. Por eso se enamoran tan rápido como olvidan su pasión […]. Pero lo cierto es que incluso ellos desean estar juntos y tener una vida en común, ya que esa es la única forma de lograr el propósito de su amistad».

Buscan el bien

Para Aristóteles, solo las personas que buscan el bien pueden vivir amistades duraderas:

«La amistad perfecta es la de las personas buenas y afines en la virtud, pues ellas desean el bien del otro […]. Ahora bien, los que aman a sus amigos por sí mismos son los más verdaderos amigos, porque lo hacen por su propia naturaleza y no por casualidad. Su amistad dura porque son buenas – y la bondad es algo muy estable. Y todo el que es bueno es bueno consigo mismo y su amigo […]. Tal amistad es, como es de esperar, estable, ya que encuentran en el otro todas las cualidades necesarias para los amigos […]. En una amistad de este tipo, las otras cualidades también son similares en ambos; y lo que es absolutamente bueno también es agradable en el sentido absoluto del término, y estas son las cualidades más apreciables que existen».

Raras

Aristóteles reconoce, sin embargo, que tales amistades son raras:

«Pero es natural que tales amistades no sean muy frecuentes, ya que esas personas son raras. Además, una amistad de este tipo requiere tiempo y familiaridad. Como dice el proverbio, las personas no pueden llegar a conocerse hasta que hayan «probado la sal juntos»; y tampoco pueden aceptarse como amigos mientras no parezcan estimables el uno al otro y haya confianza».

Aunque es difícil, no debemos renunciar al deseo de ser y tener un amigo así. El mundo de hoy necesita personas que no se rindan ante las verdaderas amistades.

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