13/06/2021

EL SALVADOR ES EL PRIMER PAÍS DE CENTROAMERICA LIBRE DE MALARIA

La certificación sigue a más de 50 años de compromiso del gobierno y el pueblo salvadoreños para poner fin a la enfermedad en un país con una población densa y una geografía hospitalaria para la malaria.

«La malaria ha afectado a la humanidad durante milenios, pero países como El Salvador son una prueba viviente e inspiración para todos los países de que podemos atrevernos a soñar con un futuro libre de malaria», dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

La OMS otorga la certificación de eliminación de la malaria cuando un país demostró, más allá de toda duda razonable, que la cadena de transmisión autóctona se erradicó en todo el país durante al menos los tres años consecutivos anteriores.

Por medio de un comunicado, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explicó que con la excepción de un brote en 1996, El Salvador redujo constantemente su carga de paludismo durante las últimas tres décadas.

Entre 1990 y 2010, el número de casos de malaria disminuyó de más de 9,000 a 26. El país notificó cero casos autóctonos de la enfermedad desde 2017.

Los esfuerzos de El Salvador contra la malaria comenzaron en la década de 1940 con el control mecánico del vector de la malaria, el mosquito, mediante la construcción de los primeros desagües permanentes en los pantanos, seguido de la fumigación en interiores con el pesticida DDT.

A mediados de la década de 1950, El Salvador estableció un Programa Nacional de Malaria (CNAP) y reclutó una red de trabajadores de salud comunitarios para detectar y tratar la malaria en todo el país.

Los voluntarios, conocidos como “Col Vol”, registraron casos e intervenciones de malaria. Los datos, ingresados ​​en los sistemas de información de salud por el personal de control de vectores, permitieron respuestas estratégicas y específicas en todo el país.

A fines de la década de 1960, el progreso se ralentizó a medida que los mosquitos desarrollaban resistencia al DDT. Se cree que la expansión de la industria algodonera del país provocó un aumento adicional de los casos de malaria.

A lo largo de la década de 1970, hubo un aumento de trabajadores migrantes en las plantaciones de algodón en las zonas costeras cercanas a los criaderos de mosquitos, además de la descontinuación del uso de DDT.

El Salvador experimentó un resurgimiento de la malaria, alcanzando un pico de casi 96,000 casos en 1980.

Con el apoyo de la OPS, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), El Salvador reorientó con éxito su programa de malaria, lo que condujo a una mejor focalización de recursos e intervenciones basadas en la distribución geográfica de los casos.

El gobierno también descentralizó su red de laboratorios de diagnóstico en 1987, lo que permitió detectar y tratar los casos con mayor rapidez.

Estos factores y el colapso de la industria algodonera llevaron a una rápida disminución de los casos en los años ochenta.

La reforma de salud de 2009, que incluyó importantes mejoras en el presupuesto y la cobertura de la atención primaria de salud, así como el mantenimiento del programa de control de vectores como líder técnico en intervenciones contra la malaria, contribuyó al éxito de El Salvador.

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