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ASESINAN A SACERDOTE Y OTRO CONTINÚA SECUESTRADO TRAS ATAQUE A PARROQUIA EN NIGERIA

May 22, 2021

El P. Alphonsus Bello, uno de los dos sacerdotes que fue secuestrado en la Diócesis de Sokoto (Nigeria), fue asesinado y su cuerpo hallado en una tierra de cultivo, informó la Iglesia local este viernes. 

En un mensaje compartido este viernes 21 con ACI África –agencia del Grupo ACI–, el director de Comunicaciones de la Diócesis de Sokoto, P. Chris Omotosho, informó que el cuerpo sin vida del sacerdote “fue encontrado en la tierra de cultivo detrás de la Escuela de Capacitación Catequética, Malunfashi”.

“Anoche [20 de mayo], una de nuestras parroquias, la iglesia católica San Vicente Ferrer Malunfashi, estado de Katsina, fue atacada por hombres armados no identificados. Dos sacerdotes fueron secuestrados: el P. Joe Keke y el P. Alphonsus Bello”, dijo el P. Omotosho.

El P. Bello era un sacerdote misionero Fidei donum de 33 años que se desempeñaba como párroco. “El paradero del P. Joe Keke aún es desconocido. Hasta ahora no se ha hecho ningún contacto”, director de comunicaciones diocesano.

En otro mensaje enviado a ACI África, el canciller de la Diócesis de Sokoto, P. Cornelius Tagwai, llamó a los fieles a “unirse a nosotros en oración por el regreso inmediato y seguro del P. Keke y por el reposo pacífico del P. Bello”.

“Que el alma del P. Bello y las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en paz”, señaló.

El ataque a la parroquia del 20 de mayo se produjo tres días después de que un sacerdote católico de la Arquidiócesis de Kaduna fuera secuestrado junto con otras diez personas cuando hombres armados invadieron la comunidad de Kadaje, en el Área de Gobierno Local de Kachia (LGA), estado de Kaduna, en un incidente en el que ocho personas perdieron la vida.

El 19 de mayo, según informes, unos bandidos atacaron la comunidad de Ungwan Gaida en Chukun LGA, incendiaron un edificio de la Iglesia de la Asamblea de Dios y mataron a ocho personas.

Una fuente indicó que durante el ataque no llegó la ayuda militar, a pesar de los pedidos de auxilio.

El ataque del 17 de mayo ocurrió días después de que militares nigerianos realizaron ataques aéreos en lugares del estado de Kaduna que se cree están ocupados por delincuentes.

En un comunicado emitido el 11 de mayo, los obispos católicos de las provincias eclesiásticas de Onitsha y Owerri, en Nigeria, señalaron que la nación de África occidental está en “gran peligro” y que se requiere una acción urgente para abordar los altos niveles de inseguridad.

“El estado de Nigeria en diferentes partes de nuestro país con tanta violencia, inseguridad y ansiedad es una fuente de gran preocupación para nosotros los obispos. Estamos hablando con ustedes, nuestra gente en varios niveles de gobierno, y en toda la nación, para ver que esta nación está en gran peligro a menos que traigamos un nuevo espíritu, un nuevo enfoque”, añadieron.

Los obispos católicos también dijeron que “esperan que se detenga la carnicería que está teniendo lugar en las tierras de cultivo y en varios lugares”.

Hicieron un llamado a los líderes del país a “investigar los asuntos de seguridad y contener a quienes están usando armas de diversos tipos para intimidar a la gente y crear este malestar”.

Los obispos también pidieron a los nigerianos que “se valoren unos a otros, traigan un espíritu de respeto, de aprecio mutuo para minimizar y eliminar la mala sangre que circula en Nigeria y ha creado esta sensación de desesperación en nuestro país”.

“Dios nos creó y nos hizo para vivir como un gran país, pero como está ahora, este país es una fuente de consternación”, concluyeron.

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